Por Chris Woolston CONSUMER HEALTH INTERACTIVEAbajo: • Los secretos de la resiliencia • Fomentar la resiliencia frente al desastre • Mentes resistentes, cuerpos sanos • Poner en práctica la resiliencia
Todos nosotros aprendemos algo sobre nosotros mismos en los tiempos difíciles. Para algunos, la lección puede ser algo reconfortante: Aun en el peor de los casos -- ya sea perder un trabajo en tiempos económicos inestables, llorar la muerte de un ser querido, o intentar sobreponerse a una enfermedad debilitante -- ciertas personas logran mantener su equilibrio emocional. En vez de dejarse caer -- en la desesperación, permanecen suficientemente optimistas y enfocadas para buscar otro trabajo, sobrellevar la pérdida o la enfermedad, y en general seguir adelante con sus vidas. La capacidad de recobrarse después de un desastre -- los psicólogos la llaman la resiliencia -- es a la vez de gran valor y un tanto misterioso. Mientras que anteriormente se consideraba un rasgo particular que gozaba solamente unas cuantas personas excepcionales, unas investigaciones recientes señalan que la mayoría de nosotros lleva al menos las semillas de la resiliencia. Los investigadores están buscando el origen de la resiliencia y cómo puede la gente contar con ella cuando más la necesitan. Los secretos de la resiliencia La gente resiliente se siente afligida igual que cualquier persona. Sin embargo en los momentos más oscuros logran mantener su espíritu a flote con pensamientos positivos. "Aun las situaciones más graves no son completamente cien por ciento desastrosas," dice la investigadora de la resiliencia Barbara Fredrickson, profesora de psicología en la Universidad de North Carolina en Chapel Hill y autora de Positivity (Crown, 2009), un libro que se trata del poder de las emociones positivas. "Las peores situaciones son muchas veces mezcladas con una sensación de alivio y un flujo de compasión." Los ataques terroristas de 2001, por ejemplo, dieron a la nación una lección inesperada de resiliencia. Como Fredrick y sus colegas señalaron en el Journal of Personality and Social Psychology, muchas personas pudieron encontrar emociones positivas -- tales como un sentimiento de afecto para los miembros de la familia y el agradecimiento profundo de estar vivas -- en la época justo después del ataque. Tales personas también sentían el miedo y la tristeza que les correspondían; sin embargo tenían menos probabilidad de caer en la desesperación total. Parece que las personas resilientes pueden encontrar consuelo aun cuando están enfrentando una pérdida abrumadora. Como un artículo en la revista Disaster Medicine and Public Health Preparedness informó, algunos estudios han encontrado que las personas que mejor hacían frente a la pérdida de un esposo no intentaba "entender a fondo" la muerte o pasar mucho tiempo reflexionando demasiado sobre los arrepentimientos o las oportunidades perdidas. En cambio, mientras lloraban la muerte, encontraban algo de alivio en las memorias felices de su pareja perdida. La resiliencia puede surgir aun después de tortura y abuso. Unos investigadores ingleses encontraron que un porcentaje grande de activistas políticos liberados en Turquía prosperaban a pesar de haber sido torturados cientos de veces a través de los años. Los sobrevivientes de la tortura que mostraban la mayor resiliencia tenían un par de atributos que les favorecían: Un apoyo fuerte por parte de sus familias y su comunidad, y una fuerte conexión con su causa política. De alguna manera, la tortura simplemente afirmaba la creencia de que seguían el camino del bien. Las emociones positivas son más que sólo una solución a corto plazo. Los peritos han descubierto que los sentimientos de amor, de gratitud, y de alivio pueden reverberar por años después de una crisis. ¿Por qué estas emociones son tan poderosas y duraderas? En un nivel básico, dice Fredrickson, tales sentimientos ayudan a mantener una mente libre y flexible. "Puede uno ver el panorama más amplio. Existe una sensibilidad más abierta que le permite a uno hacer más conexiones con los demás." Ahora piense en la alternativa. Como explica Fredrickson, la gente que padece tristeza profunda, ansiedad, o depresión tiende a retraerse y limitar sus interacciones con el resto del mundo. Aunque nadie sabe con precisión por qué algunas personas sobreviven y hasta prosperan después de sufrir una pérdida grave y trauma, muchos peritos concuerdan que la gente con resiliencia tiende a compartir ciertas características, que incluyen la capacidad de demostrar buen juicio, ser comprensivas en vez de impulsivas e interesarse por los sentimientos de los demás. También tienden a tener un buen concepto de ellos mismos, a mantener relaciones afectuosas y solidarias fuera de la familia y a ser diestras en la comunicación y resolución de problemas. Fomentar la resiliencia frente al desastre La resiliencia parece ser de lo más normal para algunas personas, sin embargo hay otras que tienen que cultivarla, sobre todo cuando les golpea el desastre. Quizás sea imposible encender así no más la luz del optimismo, sin embargo puede tomar medidas para ayudarse a volver a la normalidad. Según un número de 2003 del Journal of Personality and Social Psychology, en la Universidad de California en Davis identificaron una estrategia extremadamente útil: contar sus bendiciones. Se puede hacer esto en la cabeza, claro, sin embargo escribirlas en un cuaderno puede resultar aun más útil. El estudio mostró que escribir una lista de cosas que agradece en su vida una vez por semana durante 10 semanas ayudó a subir el ánimo y mejorar el bienestar aun para la gente que padecía enfermedades neuromusculares. Asimismo, otros estudios han encontrado que la gente se recupera mejor de situaciones traumáticas si se detienen para anotar algunos posibles beneficios inesperados vinculados con su situación-- puede que el trabajo se haya terminado, por ejemplo, pero eso le da la oportunidad de encontrar algo mejor. El psicólogo Harry Mills, PhD de Florida y el psicólogo de Ohio Mark Dombeck, PhD tienen otras recomendaciones para fomentar su resiliencia. Recomiendan que identifique un problema que le molesta que no es completamente bajo su control. (Por definición, algo que no se arregla con varita mágica). Entonces intente hallar al menos una medida de cambiarlo de forma positiva: Haga un poco más de ejercicio para controlar su diabetes, logre que te concedan algo pequeño en el trabajo. Un mejor sentido de control es un buen paliativo contra el estrés. Hacer crecer el optimismo es otro paso importante, aunque a veces algo difícil, hacia la resiliencia. Mills y Dombeck recomiendan que tome una perspectiva alejada de su situación. Por ejemplo, hágase cuenta que existe otro amigo suyo que está pasando por la misma situación que Ud. e imagine qué le diría a esa persona imaginaria. Hay una buena posibilidad que los consejos que le daría no serian tan desesperanzados. Por lo contrario, intentaría ayudar a su amigo a ver el lado alentador de tanto su presente como su futuro. Vuelva hacia dentro esa actitud más positiva y estará haciendo progresos. Mentes resistentes, cuerpos sanos En los tiempos difíciles la resiliencia puede proteger tanto el cuerpo como la mente. En un estudio de gran envergadura publicado en la revista Health Psychology en 2005, investigadores finlandeses midieron niveles de optimismo y pesimismo de más de 5.000 personas antes de que ocurriera un suceso traumático que alterara la vida. Las personas que mostraban más optimismo antes de la tragedia (tal como la muerte o la enfermedad severa de un familiar cercano) parecían ser los más sanos después de la tragedia. Específicamente, faltaban al trabajo relativamente pocos días debido a enfermedades. Las emociones positivas y el buen humor -- dos características distintivas de la resiliencia -- pueden ayudar a fortalecer el sistema inmunológico y proteger el corazón. Cuando la verdad sea dicha la resiliencia puede hasta ayudar a mantener a una persona viva. Como informa el Journal of Personality, los estudios de los hombres infectados con el VIH muestran que son los pacientes más optimistas los que tienen menos probabilidad de morir prematuramente, aun tomando en cuenta ciertos otros factores (tales como la severidad de la infección y la salud en general). En un ejemplo aun más impresionante del poder de la resiliencia, otro estudio encontró que las monjas que solían escribir sus emociones positivas en papel durante su juventud gozaban la suerte de estar vivas 60 más tarde. Poner en práctica la resiliencia Los beneficios de la resiliencia suenan tal vez maravillosos, pero ¿Cómo se hace para que le funcione a uno? "Obligarse a mantener una actitud positiva no ayuda nada," previene Fredrickson. Todavía, dice, se puede crear una disposición mental que permite que las emociones positivas fluyan libremente. "La táctica más sencilla es practicar ser abierto y agradecido con los demás. La bondad humana nos rodea." La Asociación Psicológica Americana (APA) ofrece otros consejos oportunos para fomentar la resiliencia tanto en los buenos tiempos como los malos. • Conéctese. Al crear lazos fuertes y estrechos con la familia y los amigos podrá soportar las tormentas emocionales. Manténgase involucrado con los demás a través de grupos comunitarios u organizaciones eclesiásticas. |
• Acérquese a sus metas. Aunque sea sólo un pequeño paso, haga una cosa hoy que le ayudará a adelantarse. |
• Tenga fe en usted mismo. En vez de criticarse sin tregua, confíe en su capacidad para resolver problemas. |
• Mantenga la esperanza. La APA recomienda que visualice lo que desea en vez de preocuparse por sus temores. |
• Cuide tanto el cuerpo como la mente. Dedíquese a actividades placenteras y relajantes, y mantenga un régimen regular de ejercicio. Estará más fuerte y más capaz de enfrentar el futuro. |
Por último reconozca que nadie puede ser resiliente en todo momento. Es natural sentirse estresado y abrumado frente a una crisis o una tragedia. Si considera que no puede aguantar solo, busque ayuda profesional. Llame a su médico, o hable con un consejero de confianza o un profesional de la salud mental. Aun la gente con mucha resiliencia necesita que le eche una mano de vez en cuando. -- Chris Woolston, MS, es un editor contribuyente para Consumer Health Interactive y fue un escritor de planta para la revista Hippocrates. Ha escrito para las revistas Health, y Prevention, entre otras. Escribe The Healthy Skeptic (El Escéptico Sano), una columna en el periódico Los Angeles Times. Es co-autor de Generation Extra Large: Rescuing Our Children from the Epidemic of Obesity (Perseus paperback, 2006).
Referencias Entrevista con Barbara Fredrickson, PhD, profesora de psicología en la Universidad de North Carolina en Chapel Hill.
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The Road to Resilience. American Psychological Association. http://www.apahelpcenter.org/featuredtopics/feature.php?id=6
Revisado por Michael Potter, MD, médico asistente y profesor clínico asociado en la Universidad de California, San Francisco. Así mismo, es un profesional oficialmente certificado como médico de familia..
First published March 9, 2009
Copyright © 2009 Consumer Health Interactive
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